La mentalidad del viajero

viajeros-cuidado

La actitud determina el viaje. No hay libros que te enseñen a viajar, tampoco guías de turismo, aunque representan una gran ayuda a la hora de entrar en apuros. El viajar, más que un placer, representa una herramienta para el proceso de maduración de la persona en todos los aspectos.

Hay ciertas cosas que el viajero tiene que tener en cuenta y son que:

  1. No siempre el viaje será placentero, lo que no quiere decir que deje de ser interesante.
  2. Ten un segundo destino a la hora de que el original no se cumpla y si no tienes plan pues déjalo al azar, a veces el andar errante en un viaje te deja muchísimo.
  3. Habla con todos y, más que hablar, escucha las ciudades, aunque no lo parezca las ciudades son un individuo, tienen vida, pulso, conciencia, buenos y malos ratos, ese es el secreto para acoplarte a una nueva locación y no sentirte excluido del citadino y exactamente eso lo sabroso de viajar como mochilero, te topas con circunstancias difíciles que luego terminan siendo jocosas al recordarlas.

Prevenir percances, hacer un buen viaje, no correr riesgos innecesarios y sacar el máximo provecho a una aventura mochilera se logra, simplemente, con SENTIDO COMÚN. Acuérdate que un viaje incierto no tiene que ser un viaje desorganizado o mal planeado ya que puedes saber a dónde vas sin saber con qué te toparas y es ahí donde está la clave de la experiencia.

Visita lugares comunes y trillados, eso es tan substancial como  locaciones no tan turística porque te dan una visión y permite tener tu propio criterio de lo que estás visitando, aunque ver la otra cara de la moneda es también nutritivo y es acá adonde quiero llegar. Es sumamente difícil tener una percepción medianamente objetiva de un país, región o lugar cuando lo visitas solo con mentalidad de turista y por pocos días, así que camina sus calles y no tengas miedo de preguntar. Si viajas solo eso te permite poder empaparte más de la cultura del lugar, siéntate en cafés, no te imaginas el poder que tiene el café en una tertulia y no olvides un buen libro, más que por aburrimiento te permite relajarte y, de alguna forma, te descubres dialogando intelectualmente con tu yo, tu conciencia. Un viajero tiene que ser un ciudadano del mundo, ver las cosas con algo de frialdad pero también con mirada artística y en algunas veces utópica, por que no.

Un buen ejercicio para recordar, analizar y luego poder lograr esa experiencia que te dejo el viaje, es escribir una crónica, porque la crónica tiene la facultad de que la opinión del autor poco importa y es sumamente difícil ser objetivo en una experiencia personal. De ahí que es un instrumento que te permitirá madurar mucho. No tengas miedo de mostrársela a colegas, divulgarla en la web y hasta de imprimirlas y colocarlas en panaderías o de repartirlas en alguna esquina de tu ciudad. Acuérdate que una crítica, así sea destructiva, siempre deja algo. ¡A viajar!

 

Related Post

This entry was posted in Finanzas tus Ahorros. Bookmark the permalink.

Deja un comentario